Sumergirse en la prisa de los días sin siquiera enterarse de ello. Tener la noción del deseo de escape por conductos que se van encontrando. Querer ir más rápido que el tiempo cuando no se termina (empieza) por conciliar a éste con los cuerpos y el mundo.

La obsesión por encontrar este tiempo en fuga permanente ha llevado a Gianfranco Foschino a buscar la construcción de una visualidad que capture esas instancias que nadie posee. Esa fantasía en la que cada uno puede tangibilizar un momento a través de los sentidos, el truco de capturar lo inmensurable.

“Time Lapse” es la última exhibición del artista nacional que estará hasta el 7 de Mayo en Metales Pesados Visual y Ekho Gallery simultáneamente, donde podemos ver los ejercicios estéticos y la abstracción a la que el artista somete el entorno y determinados lugares.

Perderse en la ciudad de los nuevos individuos

Partir sin un recorrido ni plan. Un vagabundeo que va aconteciendo sin precedentes o proyección de un propósito más que capturar los comportamientos contemporáneos de las personas en un nuevo modelo de ciudad. Así es que Foschino parte solamente con cámara en mano para capturar acciones que nos dan cuenta de los actuales tiempos y donde estas imágenes luego son entregadas al espectador como un ejercicio de co construcción de una narrativa sin principio ni fin.

Así es que en la primera parte de la muestra que está instalada en EKHO Gallery, nos enfrentamos a una secuencia de capturas -sin permiso- de las más cotidianas, y aparentemente insignificantes acciones de distintos individuos en la nueva ciudad que se va resignificando y reconstruyendo continuamente, no sólo en el sentido de nuevas estructuras que van apareciendo dentro de ella, sino que precisamente son estas operaciones las que van trazando este nuevo modelo, donde la alienación entre las personas, y de éstas con la ciudad, nos va entregando la tensión de un momento único, robado y olvidado que alucinan a Gianfranco Foschino.

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First Sequence I, IV, II, III, VI, V y VII son las piezas que conforman esta sección donde se mezclan prácticas, devices, conductas y perspectivas de estas nuevas formas de vivir y experimentar las ciudades y el entorno.

En el subterráneo del mismo espacio de exhibición podemos ver la proyección a muro 1065591, loop de 6 minutos que se plantea como un ejercicio estético del artista plasmando su propia perspectiva e inquietud. Se prepara el registro de una acción sin ninguna narrativa por detrás, el propio devenir del tiempo y acciones inesperadas construyen sin intención alguna, una aparente linealidad en el registro que ha sido fijado desde una cámara distante que espera latentemente que el autor complete desde su experiencia y deseo esta ficción que no tiene voluntad o deseo declarado.

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La contradicción de la eternidad fijada

El registro de momentos y operaciones que trabajan en la percepción del espectador casi como un trance, generalmente son apresados desde una íntima relación entre el espacio, el dispositivo y quien se encarga de esta ejecución. Para Gianfranco Foschino es indispensable convertirse en un espectador distante de lo que quiere apuntar desde su perspectiva.

La distancia es la que muchas veces permite tener los antecedentes y elementos del escenario completo. Pero también otras veces es imprescindible construir un dispositivo de visualidad que permita el contraproducente recorrido no lineal que es capaz de remitirnos a la abstracción.

La otra porción de la muestra que se encuentra en la Galería Metales Pesados Visual está ejecutada de manera tal, que algunas de las piezas no tienen solo un tiempo.

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Praca do Patriarca es una video-instalación constituida por 2 canales, donde cierta esquina de Sao Paulo es inspeccionada desde la cámara fija del artista. Lugar que no representa hito importante alguno, pero muestra una serie de acciones que se daban por las noches, donde la calidad y luz del registro son elementos que determinaban el transcurrir de la jornada.

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Una zona en la que el tiempo obedece a su supuesta curvatura, donde cierta sensación nos lleva a los films de ciencia ficción donde la tensión viene por la espera permanente de un desenlace, o por lo menos una acción que nos conduzca a un lugar de respuestas. Pero no, estas respuestas son ambivalentes. Son especulaciones desde estas ventanas confeccionadas por el artista, desde y por las cuales se puede viajar desde la invitación que se despliega desde cada una de las piezas.

Este traslapo de co realidades que permite un “recorrido otro” por tiempos y espacios que no conocimos es contrastado con otra ventana. Así en Espíritu Santo #2, el espectador puede sumergirse en un verdadero lapsus del tiempo. Un préstamo de la naturaleza a nuestros sentidos posesionado por la cámara de Gianfranco Foschino, donde una determinada porción de las Islas Canarias es entregada como una abstracción no solo de ese lugar, sino que además es posible al mismo tiempo, la abstracción de nuestro tiempo y lugar, para que así cada uno de los visitantes pueda transformar por unos minutos su realidad circundante. La realidad es construida por el lenguaje; la realidad es creada por lo que se desee creer ahí.

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En Espíritu Santo #1, el truco sensorial viene desde el desplazamiento relacional, donde la percepción a la que estaríamos expuestos en todo el aparataje dispuesto por el artista, es alterada. Se confunden los criterios establecidos dentro de esta instancia para ser rápidamente re establecidos, donde un still del video del mismo nombre, nos tensiona desde la puesta en espera de que algo suceda, de que alguno de nuestros sentidos sea nuevamente sorprendido. La quietud reordena los principios de esta ficción canalizada desde alguna otra realidad.

Huellas para una narrativa

No hay un punto de inicio o fin, ni en el recorrido de la exhibición, ni en cada una de las piezas de Time Lapse. Puesta en escena del artista nacional que desea plantear sus propias inquietudes acerca de los modos de vivir de las personas, y como éstas son capaces de vincularse o alienarse de su propio entorno. Modelos de ciudad y sociedad; y de una naturaleza cuya lejana y exquisita convivencia que se tenía con ella en algún punto se fue perdiendo. O más bien es que no hay una única posible lectura y significación de las imágenes a las que se nos expone. Hay huellas que se proponen para que cada uno de los espectadores pueda construir su propio relato de ficción o realidad, o la narrativa que se desee resignificar en este ambiente creado a partir de un entorno que pareciera ser real, pero que el artista parece poder demostrar que no hay un único estado de realidad. La objetividad es un estado susceptible de estarse condensando y desplazando continuamente, al igual que el tiempo y espacio que es sublimado para responder las respuestas que Gianfranco Foschino propone que construyamos desde el ejercicio lleno de interrogantes del mundo más cercano -o lejano- que desea manifestar.

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TIME LAPSE – Gianfranco Foschino
Hasta el 7 de Mayo
Metales Pesados Visual, Merced 316
EKHO Gallery, Merced 349
Barrio Bellas Artes, Santiago