Ópticas de una Geo-grafía

Una acción de arte contemporáneo que pretende enfrentar el paisaje que nos exponen las planicies resecas del norte de Chile, sin duda que debe recoger la letanía que ha impuesto esa misma geografía como uno de los lugares más desolados del planeta. Lugares que al margen de su eterno desamparo -y que bajo la lupa de los estudios culturales- durante muchos siglos han registrado historias de las invasiones de pioneros conquistadores que habían estado especulando con las riquezas minerales de este desierto para habitarlo, dominarlo y modificarlo.

Muchas de estas acciones humanas propias del ejercicio del hombre moderno para construir asentamientos industriales y residenciales en inhóspitos lugares, también han sido parte de un proceso de conquista sobre aquello que hemos denominado “espacio vacío”. Sin embargo, estos mismos “vacíos” sobre el Chile continental, han sido la base para registrar objetos, máquinas y la propia inmaterialidad que nos muestran estos lugares, evocando cuestiones que van más alla de las existenciales o inorgánicas. Así es que para los que han vivido estos diferentes parajes, tando del norte como del sur, el simple acto de exponerlos y cuestionarlos pasa a formar parte de una disciplina que estudia las vinculaciones narrativas de descripción del entorno y lo que ese mismo territorio domina.

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Con estas premisas, la visión que hemos capturado de la textura del desierto de Atacama, la peculiar costa central y la siempre adversa zona austral, nos lleva a pensar que la propuesta “Juego Mixto” de la artista visual Dagmara Wyskiel, se convierte en una metáfora que evoca la óptica de estos paisajes dísimiles entre sí, tal cual rastros que nos relatan parte de esos territorios ya conquistados. Además, ante el largo proceso de investigación que significó la producción de esta obra, los espacios elegidos parecen relieves desde donde brotan las intervenciones humanas, y que bajo el efecto narcótico que trae consigo lo imagen desolada de dichos espacios, nos llevan a proyectar eternos espejismos.

Crear un ejercicio que mueva por varios rincones una pelota de golf, significa que la artista está obligada a identificarse con el paisaje. En este caso en específico, la pelota es de grandes dimensiones y parece estar levantada, mientras gira y surca el relieve. Una planimetría del lugar, un acto caprichoso que ciertamente evidencia un momento sensorial con la tierra y desde la cual se podría capturar la totalidad de las huellas que describen esas imágenes.

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Imágenes que bajo este contexto, no omiten el ejercicio de exploración de Dagmara para determinar una revisión profunda tanto de la geografía como de los parajes naturales.

El crítico de arte Benjamín Buchloch definía al artista como un “sabio, filósofo y artesano” que entregas a la sociedad los resultados objetivos de su trabajo. Una definición que podría estar relacionada a este trabajo de Wyskiel, ya que es ella quién ha aglutinado un enfoque metódico y contingente que se inserta dentro de ciertos espacios indomables de Chile, y que donde al mismo tiempo, una acción como ésta abre infinitas interrogantes para estudiar un proyecto artístico desde el pensamiento del arte actual. De esta forma “Juego Mixto” no es más que un work in progress que relata parte del trabajo de la artista dentro de una exhibición. Por cierto que estos registros forman parte del paso que permite expandir una interacción hacia otros desplazamientos junto a la propia realidad relacional de Wyskiel y que ha sido destacada irremediablemente desde los ejes que impone una dimensión local y que se expande a otros entornos.

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Valparaíso

Por otro lado, no todos debemos entender cuales son los arrebatos de Dagmara Wyskiel que inciden en la gestión de su propuesta. Pero sí es posible desde una postura heterodoxa, problematizarla, sentirla, y desestructurarla, aunque lo que se ha capturado a través de esta pelota de golf -con su peculiar movimiento que altera el espacio, y que en sí misma es capaz de recoger la estampa de una naturaleza siempre desconcertante y que nos alarma a través de una serie de reflexiones que contextualizan el dilema para crear e investigar esos hitos geográficos en donde el paisaje- es ciertamente, el gran protagonista.

En ese mismo sentido es que al apreciar los colores, las texturas y, principalmente, la secuencia de estos videos, concitamos nuestro interés sobre conceptos básicos que refuerzan la acción de observar, porque al hacerlo, guiamos ideas que reflejan lo que le es inherente a esta acción.

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Ahora si esto se combina con esa seducción de las imágenes por si solas o en conjunto, podríamos encontrar un encomio hacia el mismo camino que ha transitado la artista. Por esto y más, las texturas que ella ha creado son un intrincado espectáculo visual que se eyectan desde los pisos ecológicos de un país siempre insumiso.

Frente a la imagen de una pelota de golf indagamos e interpretamos los paisajes, geografías y climas que conviven en diferentes lugares. Y no solamente esto. Adicionalmente, este video nos enrostra los procesos en los cuales están inmersos algunos artistas visuales, como una forma de revisar las vicisitudes que se han problematizado ante la estética que muestra lo audiovisual. Una cuestión que surge ante “Juego Mixto” , y que incide en asuntos históricos, políticos y porque no decirlo una vez más, relacionales. De esta manera, la operación de este proyecto audiovisual busca esos sentimientos políticos hacia una imagen, ya sea ésta enmarcada en el desierto, el Pacífico o la Patagonia.

Las considereaciones estéticas que funden la exploración en la geografía y la influencia de ésta en los propios factores físicos del lugar, ponen en jaque las perspectivas históricas que han concitado el interés por el trabajo de investigación en zonas poco exploradas y casi sometidas a la naturaleza. Ideas que citan a la geografía del paisaje, y cómo desde la misma se especula con una deriva hacia la geografía histórica y cultural que toman nota dentro del paisaje; pero entendiendo este paisaje como un producto cultural.

Quillagua