Un viaje migratorio puede ser considerado como una experiencia compleja en la que el migrante, por razones económicas, políticas o sociales, construye un intenso trauma con el nuevo espacio que ha escogido para habitar, una situación que lo pone a prueba incesantemente. Por lo demás, los sentimientos que rodean la migración no sólo tienen que ver con el espacio escogido, sino también con el tránsito existencial que provoca la diáspora que impregna las nuevas confrontaciones culturales que el mismo migrante ha construido y que envuelven su estancia.

La diáspora, en tanto fenómeno transnacional, pone de relieve el territorio como entidad simbólica y lo va constituyendo frente a tres ejes: la identidad que se genera al desplazarse, la carga de una nación que queda atrás y la conciencia de un origen común o colectivo. Es por eso que el desarraigo del territorio de origen es inherente a toda diáspora y supone la necesidad de una memoria colectiva que posibilite elaborar el choque. De esta manera, la referencia a todas las raíces está presente en toda diáspora, en general se trata de visiones subjetivas que dan cuenta del territorio de origen como un espacio homogéneo. Así, en las comunidades que trasladan la diáspora, ese lugar pasa a ser predominante.

Sin memoria no hay identidad y sin identidad no hay diáspora. Por lo que a través del análisis de los procesos de construcción de espacios de memoria estudiamos la diáspora y ésto nos permite acceder a la sedimentación cultural.

Desde distintos lugares del orbe, los movimientos migratorios, ya sean individuales o colectivos, son el resultado de fenómenos fundacionales de la realidad contemporánea, ésa que ha sido construida en base a desplazamientos humanos provocados por un agresivo capitalismo.

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Todos estos antecedentes introductorios son una gran fuente de inspiración para la creatividad desde una variedad de discursos críticos y políticos. Es aquí donde aparece el análisis que desmenuza las artes visuales que, por lo general, presenta un material concreto; y al mismo tiempo crea ficciones que transportan las nociones del migrante a través de un espacio cambiante, movedizo y a veces peligroso, en el cual se exhibe una serie de cuestionamientos a este mundo cada vez más sumiso a la migración. No obstante, para el trabajo del artista, el viaje migratorio no deja de ser solamente un referente; la migración es retocada someramente a ciertos desplazamientos que van emergiendo junto al diálogo multicultural dentro de un territorio que conserva una variedad de acepciones.

Con este preámbulo, podríamos poner sobre la mesa una gran cantidad de obras y proyectos donde el tema de la migración articula una estricta relación con el flujo comunicacional que yace en cientos de referentes globalizados del arte contemporáneo. En este caso, también lo hace frente al inconmensurable espacio que trastoca la estética en cuanto a que el pensamiento del artista debe actuar sin límites, así como tampoco sin una dirección para que finalmente sea posible transportar un mensaje.

Los vínculos que generan los artistas con el tema migratorio se han incrementado paulatinamente. Un fenómeno cada vez más masivo donde algunas propuestas exhiben espacios específicos, nuevas ideologías y la difusión de nuevos desplazamientos. Pero insisto, estas marcas no constituyen un conjunto de significantes de representación mimética, aunque ellas sean las que  establecen relaciones directas con hechos determinados. Eso resulta cuando el artista hace uso del variado espectro e imaginario que aparece en el viaje, un viaje que lo lleva tradicionalmente cargado de fuertes significaciones connotativas e incluso le imprime distorsiones personales y subjetivas, una situación que es difícil para determinar los distintos estratos semánticos con los que se presenta una obra. Es ahí donde las obras explotan todo el imaginario individual y colectivo que ha sedimentado este tópico del migrante como para hacer referencias a lo que significa una experiencia migratoria, su travesía, la capacidad humana de mutar y aceptar o rechazar los cambios.

Frente a las nuevas sincronías visuales que nos invitan a reflexionar sobre los pasos del migrante y sus rastros por diversos lugares, es que la artista visual Paula Quintela ha creado un espacio para contemplar diversos aspectos de la memoria que están contenidos, encapsulados y para el cual ha utilizado una serie de objetos que no parecen estar extintos con el transcurso del tiempo. Es en este sentido que su propuesta nos da pie para analizar diversas convergencias al observar su obra bajo el contexto de one way ticket.

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Esta artista chilena, que vive actualmente en Australia, ha insistido con un relato dentro del cual surge un sin número de elementos. Ante su propuesta denominada “En tránsito”, las líneas narrativas de la obra están fuertemente ligadas a la memoria. “En tránsito” nos presenta una inspección artística, específicamente, manufacturada en almohadas sobre las cuales está impresa una serie de objetos convencionales, que también llevan en sí la carga de lo íntimo y confidencial, y que nos llevan a recordar y a olvidar varias historias en relación con el pasado, ya que éste no marca unidireccional, así como tampoco unidimensionalmente un espacio de reflexión frente a una experiencia ligada al arte contemporáneo. Desde esta lógica, aparecen varios pasados que son cualitativamente distintos y con los que además mantenemos diversas afinidades.

En este caso, la fuerza poética de “En tránsito” es vincular los objetos que están apilados dentro de una casa de plástico a una memoria universal capaz de romper cualquier orden cronológico, una idea que aparece para que todos seamos capaces de revelar otras lógicas que no apuntan sólo a una identidad en particular sino más bien a un relato que evoca las elementos que constituyen la memoria del inmigrante.

Por otro lado, en esta obra la utilización del concepto de memoria desempeña una función social diversa, ya que tenemos certezas que los recuerdos son asimilados por una sociedad que utiliza la memoria sólo como una definición más ligada al olvido, pero que nunca es analizada desde una práctica social que conlleva su propia acepción. De esta manera, nos quedamos observando este pequeño archivo de elementos que pretenden conducirnos a un lugar o recuerdo. Un espacio que revitaliza y pone en valor ciertas ideas que nos recuerdan tanto la memoria individual como también la colectiva.

El norte de Chile está compuesto por oleadas de inmigrantes de distintas razas y culturas, por lo que es evidente que, tarde o temprano, desde un lugar como Antofagasta, debamos abordar algunas reflexiones acerca de estos “nuevos inquilinos”.

A partir de una que otra interrogante sobre los inmigrantes, el artista de origen cubano Angel Delgado pone en convivencia tanto la cuestión social como el espacio de los nuevos vecinos de la “Perla del Norte”. Delgado se ha inspirado en las sábanas, el barro y las singulares expresiones de varios inmigrantes que en sí mismas se convierten en la plataforma de trabajo de este artista.

Al afrontar su propia realidad como migrante, Delgado crea un espacio para el diálogo que le permite conocer y vincular su práctica artística con las ideas y sentimientos de quienes por diferentes razones han elegido la zona norte de Chile como su nueva casa. Pero también esta obra nos habla de cierta desmoralización por parte de estos inmigrantes. Frases que grafican los problemas de adaptación social, especialmente entre los locales y los extranjeros, y que dan cuenta de diversos sentimientos que sentencian parte del ser inmigrante. Para este artista hay varias huellas profundas que están enclavadas en nuestra sociedad y que pretenden alterar todo argumento que justifique a esos otros que buscan un lugar donde poder vivir.

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La sociología nos ha proporcionado una fuente inagotable de conceptos e instrumentos de medición sobre los inmigrantes. Sin embargo, tal como se advierte en el recorrido de este artista por diferentes lugares de la ciudad, la realidad del inmigrante no puede ser medida o cuantificada, ya que las diversas experiencias que ellos conservan no pueden ser instrumentalizadas bajo cuestiones estadísticas. Un dato que podría ser uno de los principales motivos de la desaprobación tan corrosiva y agresiva hacia el inmigrante.

Ciertas palabras generan esperanzas, otras en tanto nos enseñan a aceptar al otro. Es así como las frases de Delgado van plasmando una esperanza que podría obstaculizar los espacios que han negado a los foráneos.

Una de las ciudades más agitadas del norte nos presenta una conformación social que ciertamente siempre estará mostrando ciertas transformaciones dentro de toda la amalgama de realidades que, en general, el norte de Chile nos presenta. Ante este manto diverso, único e inigualable, es posible observar cómo la economía de mercado ha cautivado a una de las regiones más manoseadas por el capitalismo.

“Monumento a las Víctimas del Capitalismo” es una instalación donde la performática aparición de una actriz va acoplando un diálogo que nos entrega un discurso que no ha dejado a nadie indiferente en esta edición de SACO5.

Alicja Rogalska, la artista que ha creado este proyecto, ha estudiado profundamente la visible expansión económica que registra la región de Antofagasta, así como también ha recogido un sin número de crónicas que hablan de un país que es reconocido como uno en los que el capitalismo ha sido venerado como un fenómeno cultural. Indudablemente, es desde estas regiones donde nos encontramos con el emplazamiento acerca del equilibrio entre Estado y mercado, por supuesto en favor de éste último; una dialéctica que se ha reforzado con una tenaz ofensiva en el terreno ideológico.

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Por otro lado, “Monumento a las Víctimas del Capitalismo” exalta las supuestas virtudes que el mercado expone al escuchar el diálogo de la actriz para ofrecer a los asistentes donar monedas para la construcción de un monumento para las victimas del capitalismo. Este acto nos muestra como el capitalismo ha sido un proceso histórico que rescata diversos factores que crean una relación múltiple, compleja y contradictoria. Es en este sentido que la artista ha lanzado una reflexión que intenta dialogar en torno al cómo pensar en la construcción de un monumento para quienes han sufrido las fracturas de un proyecto político impulsado por agentes sociales, ideólogos, intelectuales y dirigentes políticos pertenecientes a las clases sociales propietarias del capital en sus más diversas formas. Frente a “Monumento a las Víctimas del Capitalismo”, comprendemos que la convergencia del neoliberalismo construye una serie de modalidades bajo las cuales se llevan a cabo acciones en torno al poder del dinero. Con estos antecedentes, frente a esta propuesta, podríamos recibir una serie de reflexiones y ofrecer algunas históricas y concretas visiones que constituyen la desigual imposición de este modelo político en nuestras vidas.

Desde la aparición del fonógrafo, la radio, y de otros medios tecnológicos de reproducción sonora, podemos encontrar incontables artistas que se han interesado en crear obras de arte puramente auditivas. Muchas de estas obras apelan a la idea de que el sonido reemplace una sensibilidad particular que en algunos casos lo tangible o bidimensional no entrega.

Toda obra que utiliza el sonido como principal vehículo de expresión, puede articularse en sí misma un sin número de emociones que podrían estar enclavadas en la poesía. Para el caso de “Fata Morgana, paisaje cairota” de Teresa Solar, el murmullo urbano y la música aparecen dentro de una amplificación sonora sobre el muelle. Estos sonidos reproducidos en parlantes, parecen esculturas que resumen las peculiares vivencias de esta artista dentro de los recovecos de una inquieta ciudad como lo es El Cairo, en Egipto.

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Es evidente que al observar y rodear una y otra vez esta instalación sonora, también nos seduce para calificarla como un instrumento musical, ya que pasa a ser un objeto estético con cualidades acústicas. No obstante, otros pueden decir que efectivamente es un instrumento musical que re-contextualiza el espacio del muelle.

“Fata Morgana, paisaje cairota” envuelve a los visitantes. Los invita a escuchar sobre un espacio público en el que la sonoridad tuvo su complejo devenir, generando paralelos intangibles. Además, al hacer un intento por describir este proyecto, corro el riesgo de demarcar y delimitar la complejidad de lo sonoro, aludiendo que esta propuesta necesita estar en permanente cuestionamiento para no convertirse en una obra cuya construcción sea definida sólo a partir de algunos parámetros técnicos que en sí mismos son estrictamente rígidos y escuetos. Ahora bien, podemos en cambio hablar de la relación abstracta entre sonido y soporte como un elemento visual, un aspecto que podría sentenciar los efectos de una obra en donde los audios son los principales protagonistas.

La propuesta del artista Johannes Pfeifer sucumbe ante el espacio objetual e instalativo que ha creado el muelle como laboratorio expositivo. Desde su visión como artista, a través de la obra denominada “Barco de solo ida”, Pfeifer nos invita a adentrarnos en el mar abierto de lo desconocido. Además su elección por esta parte del muelle presume que él pretende que su obra parezca una carta de navegación, una que ciertamente lo pone sin rumbo fijo.

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Al ver hacia el horizonte puedo rescatar parte de la escultórica imagen que pasa por la abstracción y que, a través de ella, le entrega forma al margen de la masa, activando las superficies; como si la obra creciera sobre sí misma abriendo otros espacios. Es por eso que esta forma debía ser más liviana.

La otra gran incorporación a esta propuesta es el movimiento. Sabemos que muchas de las esculturas tradicionales no han reflejado el movimiento. Al principio de siglo XX, los escultores más vanguardistas deshacían las superficies rugosas para presentar posiciones de una figura más dinámica. Pero además estos artistas incorporaban el volumen para producir formas de continuidad en el espacio, un asunto que Pfeifer ha incluido.

Si bien este artista activa, desde la escultura, la visualidad del muelle, también “Barco de solo ida” puede ser catalogada como una escultura que marca la aventura que cierra el regreso, aunque se pierda el tiempo, aunque no se llegue a ninguna parte ni se saquen conclusiones del viaje, aunque no haya resultados ni moralejas de éste.

El equilibrio y la suspensión que genera este barco frente a un paisaje amplio y conmovedor nos lleva a un viaje que nos podría hacer reflexionar sobre todo lo que significa la movilidad cultural hacia otros lugares donde no podrás conseguir un pasaje de regreso.

El régimen estético de las artes es el que desvincula toda regla específica que busque comprender las visualidades que ha estado construyendo el arte contemporáneo, con algunas más ligadas a dejar de jerarquizar los temas, los modos de reproducción y las imágenes.

Bajo este punto de inflexión es que el artista Bogdan Achimescu interfiere las distintas reglas que podrían ser construidas para justificar unas imágenes sobre el mismo espacio muelle. Ya el lugar es en sí mismo una intervención urbana propia de estas ciudades mineras del norte de Chile, por lo que la propuesta que ha construido este artista remueve el imaginario entre la curaduría de SACO5 y este proyecto denominado “Ermita”.

Todo lo que vemos en la “Ermita” parece una caricatura mordaz y crítica, propia de nuestra época. Con un estilo grotesco, esta obra trata de captar de manera inmediata la crítica hacia personajes y figuras con cierta ambigüedad. Es por ese motivo que asociar esta propuesta directamente a las caricaturas nos pone cerca de una realidad trascendental, pues el efecto que tiene la caricatura sobre la capacidad de representación es completamente real. En vista de que recrea una capacidad de la realidad a partir de la concepción de la estética.

El modo caricaturesco de representación no era culturalmente posible antes de la profunda reflexión sobre las operaciones visuales que supuso la influencia del manga y el cómic en la cultura contemporánea. Sin duda estas imágenes pueden ser asociadas a la pretensión típicamente barroca de lograr expresiones del carácter, fisonomía y de la emoción. La caricatura es el resultado de un proceso que tiende a la esquematización de las formas y a un desplazamiento de la verosimilitud hacia aspectos menos obvios que el puro reconocimiento perceptivo. En los términos de Gombrich, podríamos argumentar que “Ermita” presupone “el descubrimiento teórico de la diferencia entre el parecido y la equivalencia”.

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Al determinar los efectos de SACO5, dentro de esta edición, sería interesante estudiar las pautas que marcaron su devenir en tanto a proyecto que remarca una exhibición de arte contemporáneo. Por cierto, pensando que esta exposición además ha sido curada para proponer nuevas líneas de investigación en torno a la práctica artística dentro de la incipiente ciudad de Antofagasta. No obstante, al detenernos sobre el muelle y contemplar las propuestas de los artistas ya mencionados, comprendemos que esta pauta de exposición va más allá del simple acto de disponer un par de obras sobre el mismo muelle. Con esta forma de operar y para todo lo que SACO ha configurado con el transcurso de los años, desde el Colectivo SE VENDE, también ha sido necesario articular el trabajo de formación que han estado realizando con el público. No podemos omitir que aquellas impresiones –que ya son cientos de miles– estén en segundo plano en esta edición. El público en SACO5 ha sido parte del relato de los artistas. Es más, son estos pequeños actos urbanos que han ampliado enormemente la mirada del otro, de ése que aún se cuestiona el valor real de este tipo de actividades culturales y de los contextos que exhibe el arte actual.

Finalmente, SACO5 ha reconsiderado sus propios argumentos para difundir el arte contemporáneo ya que sin ir más lejos ésta ha sido una edición que no ha dejado a nadie indiferente debido a que ha sido muy importante confirmar que existe una demanda social para este tipo de acciones. Además al comprender la responsabilidad de los actores locales por apostar y trabajar mancomunadamente junto a estos objetivos, hoy observamos dentro de Antofagasta otra manera de producción para difundir y crear contenidos en torno al arte contemporáneo. Y, si comenzamos desde este muelle, seguro tendremos un viaje con muchas recaladas.